Cómo dejé de pelearme entre disciplina y creación

Somos Creadoras Cuánticas y siento que finalmente estoy entendiendo algo muy importante: quizás la clave nunca fue elegir entre energía femenina o masculina… sino aprender a integrarlas en un nivel completamente nuevo.

Hace unas semanas estaba muy frustrada porque mis dos mentores parecían enseñar cosas opuestas.

Por un lado estaba Mark:
disciplina, estructura, foco, procesos.

Y honestamente, muchas veces sus clases me parecían aburridas. Sentía que la única palabra que podía escuchar era disciplina.

Del otro lado estaba Mina llevándome directo al modo creación. Todo se sentía expansivo, mágico, ilimitado. Y yo pensaba: esto me encanta. Quiero vivir acá. Me voy completamente hacia el paradigma femenino.

Y la verdad es que eso me hacía feliz.

Me sentía viva. Creativa. Inspirada. Empezaron a aparecer ideas nuevas todo el tiempo. Nuevos proyectos. Nuevas posibilidades.

Hasta que un día me senté a mirar mi vida y me di cuenta de que tenía ocho proyectos abiertos al mismo tiempo.

Ocho.

Y lo peor —o lo mejor— es que amo todos. No quiero abandonar ninguno.

Me sentía mágica.
También completamente caótica.

Después empecé a escuchar uno de los cursos de Mina sobre coaching y hubo una parte que me impactó muchísimo. Ella hablaba de autoestima y explicaba algo muy simple:

la autoestima aumenta cuando empezás a cumplirte a vos misma.

Hablaba del concepto de la “audiencia interna”.

Vos observándote a vos misma.
Vos viendo si confiás en vos o no.

Y ahí sentí una conexión inmediata con las enseñanzas de Mark.

Entonces decidí hacer algo concreto.

Durante dos semanas:
me iba a levantar a las 4 AM para trabajar en mis proyectos.

Y durante dos semanas:
iba a nadar dos o tres veces por semana.

Y algo empezó a cambiar muy fuerte dentro mío.

Cada vez que cumplía conmigo misma, mi audiencia interna se sentía orgullosa de mí. Empecé a confiar más en mí. Mi autoestima aumentó muchísimo en apenas diez días.

Y después llegó el click más grande de todos.

Hace unos días escuché una de las últimas transmisiones de Mina y dijo algo que me atravesó por completo.

Dijo que muchas mujeres que ya lograron cosas importantes tienen dificultad para volver a la disciplina y la estructura porque vienen de etapas donde funcionaban únicamente desde la energía masculina y terminaron agotadas.

Y ahí entendí todo.

Sí, necesito disciplina.
Sí, necesito estructura.
Sí, necesito procesos y planes.

Pero esta vez no desde la exigencia extrema ni desde desconectarme de mí misma.

Esta vez quiero usar mi energía masculina para sostener mi creatividad, no para destruirla.

Y honestamente… eso cambia todo.

Porque ya no se siente rígido.
No se siente pesado.
No se siente como apagar mi magia.

Se siente como construir una base sólida para que mi energía femenina pueda expandirse todavía más.

Y eso se siente como un nivel completamente nuevo de creación.

De mis ocho proyectos decidí que el primero que quiero terminar es la remodelación de mi departamento. Porque siento que cuando eso esté completo, muchas otras áreas de mi vida van a empezar a ordenarse naturalmente.

Entonces sí:
voy a pedir ayuda,
voy a usar crédito estratégicamente,
voy a conseguir los recursos para terminarlo.

Porque estoy decidiendo completarlo.
Estoy decidiendo vivir ahí cuando vuelva a Argentina en octubre.

Y desde que tomé esa decisión, algo empezó a acomodarse adentro mío.

Todo empezó a sentirse más claro.

Entonces ahora siento algo muy distinto:
volvamos a Mark.
Volvamos a la disciplina.
Volvamos profundamente a sus enseñanzas.

Porque ahora sí entiendo cuánto necesito esa energía en mi vida.

Empecé otra vez su libro sobre mindset. Ya lo había leído antes, pero esta vez es diferente. Esta vez no lo estoy rechazando. Esta vez puedo recibirlo desde otro lugar.

Ayer decidí que quiero desarrollar disciplina de atleta olímpica en todas las áreas de mi vida… mientras al mismo tiempo sigo honrando mi intuición, mi sensibilidad y mi mundo interno.

Y creo que acá hay algo muy importante.

Existe una diferencia enorme entre la disciplina cuando todavía no lograste nada y la disciplina después de haber logrado muchísimo.

Cuando sos más joven, la disciplina te enseña que sos capaz. Te demuestra que podés construir, entrenar, graduarte, sostener procesos, alcanzar objetivos.

Pero llega un momento donde más disciplina no necesariamente es la respuesta.

A veces necesitás volver a descansar.
Volver a sentir.
Volver a crear.
Volver a conectar con la intuición.
Volver a abrirte a la magia.

Y para mí, ese fue el verdadero viaje de estos últimos años.

Aprender a abrirme otra vez a la creatividad, a la intuición, a los milagros y a todo eso que Mina llama, en broma, “the woo woo”.

Y ahora que recuperé esa parte de mí…

Ahora sí.

Ahora estoy lista para volver a la disciplina desde un lugar completamente diferente.

Y honestamente…

amo profundamente esta etapa de mi vida.

Anterior
Anterior

El Momento en Que Comprendí Que Nadie Podía Controlarme

Siguiente
Siguiente

Todo intenta entrar en tu mundo interno, porque ahí es donde ocurre la creación