Todo intenta entrar en tu mundo interno, porque ahí es donde ocurre la creación

Hola Creadoras!

Hay algo que vengo viendo hace mucho tiempo, pero que recién ahora puedo expresar con más claridad.

Suena obvio, pero no lo es.

Todo en tu vida está profundamente influenciado por tu mundo interno, y eso cambia completamente la forma en que entendemos lo que estamos creando.

Hay una frase que me encanta! “Hacia donde va donde va la atención, va la energía”

Pero la pregunta más importante no es esa, sino otra:

¿de dónde viene esa atención?

Porque la mayoría de las veces creemos que estamos eligiendo, que estamos tomando decisiones conscientes, pero en realidad estamos operando desde algo mucho más profundo que no cuestionamos.

Gran parte de hacia dónde dirigimos nuestra atención está programado por fuentes externas.

Primero por nuestra familia, después por la cultura, el lenguaje, la educación, el entorno. Todo eso va moldeando cómo pensamos, cómo actuamos y, sobre todo, hacia dónde dirigimos nuestra atención.

Y si la atención es lo que crea, entonces la programación está creando por nosotras.

En mi caso, esto fue muy evidente.

Viví en distintos países, en distintas culturas y en diferentes idiomas, y cada vez que cambiaba de entorno, algo en mí cambiaba también.

No porque yo lo decidiera conscientemente, sino porque estaba absorbiendo una nueva forma de ver el mundo.

Durante mucho tiempo eso me generó confusión.

Sentía que era muchas versiones distintas de mí, como si hubiera sido muchas personas en una sola vida.

Pero después entendí algo que cambió todo: no eran versiones, eran programaciones.

Y debajo de todas ellas estaba mi propia voz.

Pero encontrar esa voz no es fácil.

Porque está cubierta por capas de cosas que aprendiste, que repetiste y que nunca cuestionaste.

Y no solo viene de personas.

También viene de todo lo que consumes: la publicidad, las redes sociales, las imágenes, los mensajes constantes.

Todo eso está intentando entrar en tu mundo interno, porque ahí es donde ocurre la creación.

Especialmente como mujer.

Porque tenemos una capacidad natural de crear, de dar vida, y por eso todo intenta influenciar ese espacio.

Pero la pregunta real es:

¿eso que estás creando es realmente tuyo?

Cuando empecé a ver esto, algo cambió.

Empecé a observarme de una manera distinta, a preguntarme si lo que estaba pensando, eligiendo o haciendo venía realmente de mí o de algo que simplemente había aprendido.

Y eso cambia completamente el juego.

Hoy lo vivo como si tuviera una especie de brújula interna.

Empiezo a notar qué cosas realmente resuenan conmigo y cuáles no, qué decisiones nacen desde un lugar más profundo y cuáles vienen de una expectativa externa.

Pero llegar a ese punto requiere coraje.

Porque muchas veces lo que es verdadero, no es lo que los demás esperan, y eso puede generar incomodidad, tanto hacia afuera como hacia adentro.

Y ahí está el trabajo.

Empezar a cuestionar, a observar, a notar cuántas veces creemos que estamos eligiendo, cuando en realidad solo estamos repitiendo.

No es algo que cambia de un día para el otro.

Es un proceso.

Pero empieza con algo muy simple: prestar atención.

A tus decisiones, a tus acciones, a lo que eliges, y empezar a preguntarte si eso viene realmente de tu mundo interno o de algún otro lugar.

Porque ahí es donde empieza todo.

Anterior
Anterior

Cómo dejé de pelearme entre disciplina y creación

Siguiente
Siguiente

Deseo de ser grandiosa