Por qué no puedes crear aquello de lo que no te sientes digna

Hola Creadoras!

Hay algo que entendí hace poco, y fue uno de esos momentos donde todo hace sentido de golpe.

No fue una estrategia. Tampoco fue información nueva.
Fue darme cuenta de algo mucho más simple… y mucho más incómodo:

no puedes crear aquello de lo que no te sientes digna.

Durante mucho tiempo pensé que todo era técnica. Que si aprendía más, si entendía mejor, si hacía todo “correcto”, los resultados iban a llegar.

Y en cierto punto, eso es verdad.

Pero hay un límite. Un punto donde ya no es técnica, es identidad.

Lo vi muy claro el año pasado.

Estaba en la gala de Mark Minervini, rodeada de traders que logran resultados de tres dígitos, muchos de ellos campeones del US Investing Championship, el Campeonato de Inversión de Estados Unidos.

Personas que ya estaban en el nivel al que yo quería llegar.

Y algo en mí no cerraba.

No era que no entendía lo que hacían. No era que no podía replicarlo.
Era que no podía verme ahí.

Ahí entendí que el problema no era técnico, sino interno.

Había una parte de mí que simplemente no creía que yo podía ser una de ellas.

Y eso cambia todo.

Porque puedes tener la mejor estrategia del mundo, pero si en tu mente sigues siendo la persona que “todavía no está ahí”, vas a seguir creando desde ese lugar.

Antes de empezar a ver resultados, tenía una imagen que se repetía mucho en mi cabeza. Era como lanzar una pelota a un cesto de básquet ball.

Cada intento se acercaba más, pero nunca terminaba de entrar.

Siempre quedaba ese pequeño espacio. Esa distancia mínima… pero infinita.

Y en ese momento entendí algo.

No se trataba de hacer más. Se trataba de dejar de ser la persona que todavía estaba “intentando”. Se trataba de soltar esa versión de mí.

Hubo momentos donde empecé a ver resultados, pero no los pude sostener.

No porque no supiera qué hacer, sino porque internamente todavía no estaba alineada con eso.

Y eso fue aún más revelador, porque te muestra que no es solo llegar. Es poder sostenerlo.

Hoy sigo en ese proceso.

Ya no estoy en el mismo lugar, pero tampoco estoy en el final. Y eso también es parte del camino.

El merecimiento no siempre se siente como “no soy suficiente”.

A veces es más sutil. Se ve como duda, como vacilación, como no verte realmente ahí.

Y esto va mucho más allá del trading.

Se ve en negocios, en relaciones, en dinero. En todo.

Como mujer, esto es aún más importante.

Porque vivimos rodeadas de ruido. De ideas externas que constantemente intentan definir quiénes somos, qué podemos hacer y hasta dónde podemos llegar.

Pero la creación no pasa por ahí.

La creación pasa por dentro.

Tu poder no está en hacer más. Está en reconocer quién eres y empezar a moverte desde ahí.

Y desde ahí… todo empieza a cambiar.

Si alguna vez sentiste que hay algo que te frena, incluso cuando “todo está bien” afuera, probablemente no sea estrategia.

Probablemente sea esto.

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Deseo de ser grandiosa